Los Otros

lunes, febrero 20, 2006


PALACIO DE LINARES:



Resumen arquitectónico:
El Palacio de Linares es el ejemplo más representativo de mansión palaciega surgida en la bonanza política y económica de la restauración borbónica.
Se edificó en parte del solar que ocupaba el antiguo y ya derruido Pósito Real, en situación privilegiada, mirando sus fachadas a la Plaza de Cibeles, Paseo de Recoletos y Calle de Alcalá.
Su construcción data de 1873 y la familia Murga - Marqueses de Linares - no escatimó calidades a la hora de llevarla a cabo.
Su esmerada decoración pretendía conseguir una excelencia y originalidad sobresalientes, de modo que destacara respecto a la de los otros palacios madrileños de la época. Dicha decoración parte de un eclecticismo de estilos, aunque respondiendo en general a patrones franceses cercanos al efectista estilo Segundo Imperio.
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Resumen histórico:
El primer plano del edificio data de 1872, pero hasta el 1900 no se inaugura. Su construcción se inició en 1875, durante la restauración borbónica de Carlos III, actualmente pertenece a la Casa de América, sede de la Cultura Hispana Americana. Las obras fueron costeadas por el marqués tan sólo con las rentas de su cuantiosa fortuna, heredada de su padre. Costó la elevada suma de entonces, de tres millones de pesetas. En 1884 los marqueses comenzaron a vivir en el edificio. Se instalaron en la planta baja mientras proseguían las obras de decoración interior en las plantas principal y alta. El marqués supervisó personalmente las obras y cuando tenía que ausentarse fuera de España, contó con la colaboración de competentes empleados, que le informaban puntualmente del transcurso de las mismas. Entre ellos se encontraba Federico Avecilla Delgado, cuya hija, Raimunda Avecilla Aguado, fue adoptada por los marqueses como ahijada y a la que dejaron en herencia el palacio.
Según cuenta la leyenda, el marqués José de Murga y Reolid Michelena y Gómez, nacido en Madrid, el 13 de febrero de 1833, se había casado sin saberlo con su propia hermana, Raimunda Osorio y Ortega. Raimunda era hija de una cigarrera hacia la que había sentido una especial atracción el padre del Marqués, un riquísimo financiero de la época que amasó una inmensa fortuna en Cuba.
El padre del Marqués, un hombre de talante liberal, había inculcado a su hijo, un sentido práctico de la vida. Al parecer, el rechazo que el acaudalado industrial, Mateo de Murga Michelena, sentía por las bodas de conveniencia, tantas veces celebradas para mantener y engrandecer, las grandes fortunas de la época, propició que el joven José de Murga, conociera a la que sería su esposa, en un ambiente poco cercano, a los más propios de su condición social. Así fue como el que fuera primer Marqués de Linares, entablaría relaciones con Raimunda, la hija de una cigarrera que trabajaba en la fábrica de Tabacos de Madrid.
Cuando el padre del protagonista de esta turbulenta historia, supo de las relaciones sentimentales que su hijo mantenía, con la mujer que era fruto de los tempuosos amores que mantuvo hacia 1830 con la cigarrera, envió repentinamente a su heredero a estudiar a Londres, con el propósito de que el joven Murga, olvidara aquel amor que sin saberlo, se encarnaba en la persona de su propia hermana.
Al cabo de un tiempo, José de Murga regresó de Londres y llevó a cabo su firme propósito de contraer matrimonio con su enamorada Raimunda. Ya había fallecido su padre y el matrimonio se celebró, sin que los cónyuges supieran su relación de parentesco. Se dice que José de Murga, además de noble, senador del Reino por la provincia de Segovia y poseedor de una inmensa fortuna heredada de su padre y hermanos, encontró una carta que su padre en vida, no llegó a enviarle, en la que relataba la incestuosa relación de consanguinidad con su esposa. Pero ya era tarde, anteriormente, y fruto del amor que se profesaban, concibieron una niña, a la que la ilustre familia decidió apartar de su entorno para salvaguardar el buen nombre de la casa. Entonces, la madre de la pequeña, Raimunda Osorio, aceptaría llena de amargura, que su propia hija fuera llevada a un hospicio de Madrid y le puso el nombre supuesto de María Rosales. En el testamento José de Murga y su esposa, declararon no tener hijos ni probabilidad de tenerlos, en lo sucesivo fallecen.

Una curiosidad:

El Palacio de Linares.- Existe una Leyenda del famoso “Palacio de Linares”, que relata sobre la existencia de un fantasma que habita la construcción: "Raymunda"… Era una joven, fruto de una relación extramarital del Marques de Linares, con una de sus empleadas la cual murió de trágicamente. Esta leyenda ha captado la atención de una gran cantidad de investigadores, que acuden a la Plaza de las Cibeles, en Madrid, que es donde se encuentra el Palacio, hoy convertido en la “Casa de América”.
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